La música pone la energía; la luz pone la emoción. Una misma finca cambia por completo según cómo se ilumine la pista y el primer baile.
Los moving heads permiten haces, gobos y barridos que acompañan los momentos clave: la entrada, el primer baile, el momento álgido de medianoche.
La iluminación arquitectónica baña paredes de piedra o carpas con color y da profundidad sin saturar. Menos es más cuando está bien hecho.
El humo de altura no es para 'la discoteca': es lo que hace visible el haz de luz y da textura cinematográfica a las fotos y al vídeo.
Todo esto se diseña sobre tu espacio concreto. No hay un montaje estándar: hay un montaje para tu finca y tu noche.